Un taller de ‘tuning’ en Fuenlabrada fue el apropiado lugar para presentar las bazas con las que cuenta uno de los contrincantes directos de
NFS Underground. Aunque, por lo que pudimos ver,
Juiced pretende ofrecer mucho más que simple diversión arcade al volante de un increíble modelo retocado hasta los bajos. En la presentación, que corrió a cargo de Colin Bell, director general de
Juice Games, se mostró la importancia que se le ha dado a nuestra reputación, que esta vez no sólo dependerá de lo bonito que tengamos el coche o lo bien que lo hagamos. En
Juiced cada una de las 8 bandas tendrá su propia barra de respeto hacia nosotros. Pero cada banda valora una cosa diferente. Una valora el aspecto estético de nuestros coches, otra valorará nuestro arrojo con el volante, otra nuestra valentía con las apuestas, etcétera. Del respeto que nos muestren las restantes bandas dependerá que podamos competir en su territorio de la ciudad, o en eventos creados por ellos, o que participen en eventos organizados por nosotros mismos.
El sistema de respeto no es la única cosa que cambia respecto al nombrado
NFS Underground. En el título de
Acclaim se juntan muchas más cosas por las que declinarse a adquirirlo. Ya no dispondremos de un solo coche, sino que podremos tener nuestro propio garaje repleto de coches con pegatinas y vinilos. ¡Incluso podremos jugarnos nuestros coches contra el de nuestros contrincantes! y hacer colección como si de cromos se trataran... Las combinaciones estéticas son casi infinitas, 7.2 billones de diferentes posibilidades en los 57 vehículos disponibles entre utilitarios y deportivos. También se incluye un innovador modo de juego de carreras por equipos, o podemos apostar en carreras en las que no competimos, confiando en la habilidad de algún equipo contrario para rellenar nuestras arcas.
El dinero toma también un protagonismo mayor que en NFS, ya que los coches se estropean y hay que llevarlos al mecánico o al chapista. Además lo de utilizar el nitro en cada carrera se ha terminado, pues cada carga de N2O cuesta una pasta.
En realidad
Juiced parece mucho más un simulador de carreras urbanas que un arcade de conducción. Cada coche tiene una conducción diferente, un peso distinto, y chocar contra una valla significa rallar el coche o destrozar la dirección. Además no es elegir el circuito, correr y punto. Un calendario indica los eventos organizados y tendremos que apuntarnos a los que nos dejen. Un detalle muy original es que no hay nivel de dificultad explícito. Pero si la apuesta realizada en una carrera es mediocre apenas se esforzarán, mientras que si se ha hecho una apuesta fuerte será más complicado ganarles.
En definitiva Juiced es un juego no sólo para los amantes del 'tuning', sino también para quienes les gusten los juegos de conducción y simulación con detalles originales e innovadores.